Más de dos horas duró la reunión entre vecinas, vecinos y el intendente. El pedido de las familias afectadas fue que se retire el proyecto del Concejo, pero Luciani contestó “no puedo”. Mientras, otro grupo de víctimas de la central filmó escape de gases, ruidos molestos y plena actividad en una obra supuestamente frenada. Sin controles, Araucaria Energy oficia como autoridad máxima en la ciudad.

Finalmente el intendente atendió a una parte de las familias afectadas por la central termoeléctrica de Araucaria Energy. Tras dos meses de insistir, el jefe del Ejecutivo municipal recibió a la comunidad que viene reclamando por la no instalación de una industria ilegal, pero que ya está construida en la intersección de la ruta 6 y 34.

En un cónclave que duró más de dos horas, el intendente municipal informó a los vecinos que no puede retirar el proyecto -que beneficia a la firma y le dá la zonificación necesaria- por lo que seguirá en el Concejo Deliberante para que el lunes próximos se le intente dar nuevamente tratamiento, tras la sesión fallida que se dio semanas atrás. Los argumentos rondaron en la reiteración de lo que escribió el Ejecutivo cuando decidió avanzar con la aprobación de la central. Mientras tanto, la obra de la termoeléctrica fue generando temores y denuncias vecinales, ante la quietud y negligencia municipal.

“No lo voy a hacer, no puedo hacerlo”, soltó Oscar Luciani. Con un rostro tenso y apremiado por las presiones, el intendente tomó la responsabilidad de cuidar los negocios que envía el Poder Ejecutivo Nacional y que benefician a Araucaria Energy. Dicha empresa subsidiaria de Stoneway -asociada con Siemens para la construcción- obtuvo préstamos de los bancos Provincia y Ciudad, además de beneficios otorgados por nación. Con tales amigos, Araucaria se maneja en Luján sin ser controlada por el intendente. Con el mecanismo de mirar para otro lado, Luciani aplicó el laissez faire para una industria ilegal, categorizada como las más peligrosas y con gran poder de lobby ante concejales y medios de comunicación de nuestra ciudad.

Durante el transcurso de la mañana, y como una muestra gratis de los tantos caminos sinuosos que tiene el procedimiento de la municipalidad junto con la empresa, otro grupo de vecinos y vecinas que circulaban por la zona para llevar a sus hijos e hijas a las escuelas cercanas filmó varios videos donde la obra avanza a todo ritmo. Ruidos, gases y trabajos de todo tipo se registraron por parte de las familias afectadas por la obra ilegal de Araucaria Energy. Casi como en una historieta -con nula gracia- en el cuadro continuo Oscar Luciani sostenía que la obra “está parada”.

“El balance es negativo: se mantienen en la misma actitud de acompañar a la empresa para la instalación. Tiran distintas explicaciones para avalar su proceder pero cuando le decimos, concretamente, que están permitiendo la habilitación de una industria peligrosa y de tercera categoría a metros de casas y escuelas, ahí cómo responder más que con el silencio”, explicó Alfredo uno de los vecinos.

Otra de las exposiciones que le hicieron al intendente fue lo que sucedió en Córdoba, donde una central térmica explotó durante su funcionamiento. En este sentido los vecinos agregaron: “Debe estar ubicada en un predio que se llama parque industrial exclusivo, para empresas de tercera categoría que son riesgosas, con una distancia de los centros urbanos o con funcionamientos educativos, de manera que si existe algún error humano, las consecuencias para la vida y la salud de las personas sea lo menor posible. Por eso requiere una distancia de estos lugares”.

En definitiva, el intendente siguió su camino de sostener -cueste lo que cueste- la instalación definitiva de la central termoeléctrica. La tensión y la crisis desplegada por la llegada de Araucaria Energy reflotó aquellos comentarios de un Jefe comunal con ganas de irse lo más rápido posible del poder. Con su lejanía más acá o más allá, la preocupación de la comunidad no termina ahí: lo fundamental es que antes de una imaginaria partida, Oscar Luciani deja un regalo indeseado. Tan dañino y peligroso como las malas decisiones políticas.

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