Un gran maestro dijo que los seres humanos, somos sujetos, sujetados al lenguaje, atados, por así decirlo, a una gran cadena de palabras que además son como unos “ladrillos de Rasti” que poseen sentido y otorgan una significación a todo lo que nos rodea. Con esos ladrillos construimos realidades e interactuamos con ellas, no siempre de la mejor manera. Será importante retener la idea de los globos y los ladrillos Rasti.

El ser humano devenido en ciudadano, se mantuvo durante siglos en la posición de espectador-expectante, esperando estímulos cognitivos que provenían del afuera ya sean de algún Rey babilonio, algún emperador romano, reyes europeos y hasta varios regímenes dictatoriales.

En los últimos 100 años bastó con un periódico, una radio o una imprenta para difundir y generar realidades que, dócilmente, la mayoría creía casi sin chistar.

Pero en los últimos años, el avance tecnológico-informático y la explosión de redes sociales trajo, a mi humilde entender, un fenómeno contradictorio en estos temas. Por un lado, la posibilidad real de control social, seguimiento y generación de realidad, se multiplicaron. Y por otro, hoy como nunca antes en la historia de la humanidad, poseemos herramientas poderosas para elegir, generar contenidos y sentidos.

El ciudadano devenido ahora, en consumidor-usuario, puede expresar sentires, puede generar lazos sociales, pero por sobre todo, elige con qué quiere inflar sus globos de realidad. Es decir elige a la vez esos ladrillos (Rasti) significantes que construyen un sentido y una emoción de lo que desea. Una vez edificadas ideas y cosmovisiones, las exhala a su globo de realidad para además mostrarlo a sus pares. Si durante milenios fue receptor de contenidos, hoy quiere ser emisor.

Numerosas plataformas tecnológicas ya permiten que cualquier ciudadano-usuario genere su propio contenido informativo, social, intelectual, espiritual y laboral.

Hace poco una prestigiosa universidad estadounidense, publicó un artículo explicando por qué los demócratas perdieron las elecciones, aún teniendo la “ayuda” de 370 periódicos nacionales y estaduales, 6.000 empresas donantes, 37 foros de intelectuales y más de 200 artistas de Hollywood que aparecieron en sus spots. ¿Saben cuál fue la conclusión?

Los votantes-usuarios no leen ni escuchan noticias o ideas que no sean las de su agrado o las que entren en conflicto con sus esquemas ideológicos y representacionales. Los yanquis, inflan sus propios globos. En europa también sucede, el triunfador en las elecciones austriacas de hace apenas semanas, de extracción filo-nazi  dijo que ganaron porque “la Democracia Representativa está moribunda. Los votantes ya no se sienten representados y  buscan su propia representación”.

Pero no necesitamos viajar lejos para comprobar esta tesis. He escuchado, al igual que muchos de nuestros lectores, a  numerosos amigos y  familiares decir: “Yo no compro el diario A porque trabaja para el gobierno”. O “yo no compro el diario B, porque trabaja para la oposición”. También “dejé de escuchar la radio tal, porque mienten en beneficio de fulano”. Sumemos el indignado: “¡¿Cómo ves tal canal, te llenan la cabeza de mentiras?!”.

Quitando la hojarasca, la clave es que somos seres con herencia genética y una herencia mimética, es decir portamos programas de funcionamiento cognitivo y psicológico heredados., además de otros adquiridos, copiados social y culturalmente. Nuestras familias y comunidades nos empujan a replicar mandatos sociales y culturales, podríamos decir, nos empujan a inflar nuestros globos con el material que el mandato social hegemónico quiere. 

Al parecer el siglo XXI se empeña en volvernos a la edad media, pero esta vez siendo nosotros mismos quienes encerrados en un enjambre significante, ejerzamos de carceleros intelectuales en una burbuja de acero impenetrable a las nuevas ideas y haciéndonos creer que nuestro pequeño ghetto es la totalidad del mundo.

Para no extenderme con este tema profundo y muy actual, solo quiero dejar planteado que los libre pensadores, aquellos que se animan a enfrentar críticamente a su tiempo histórico, deben estar dispuestos a pinchar globos ajenos y propios. Dispuestos a dejar de ver solamente nuestros ombligos intelectuales y de creencias, a escuchar al otro y dilucidar la realidad que nos toca vivir.

Para este 2018 les sugiero, salir de la edad media y animarse a pinchar nuestros propios globos.

Lic Esteban Gomez- Psicoanalista UBA
M.N. 25.591    M.P. 25.668
Primer video: Publicidad de la fábrica de Ladrillos Rasti y Máquinas de coser Knittax (1974)
Segundo video: Fragmento de película Le Ballon rouge, (El globo rojo, mediometraje francés del año 1956) con música de Los Tíos Queridos. Grupo de música pop ye-yé de los sesenta, originario de Argentina. El Globo Rojo fue uno de sus hits.

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