En el día internacional del no uso de agrotóxicos charlamos con Sofia Gatica, referente mundial en la lucha contra Monstanto, la empresa que mas envenenó el mundo en las ultimas décadas. En esta nota recupera los mil días de resistencia y una victoria que trasciende las fronteras. 

Sofía Gatica perdió a su niña por una malformación renal a tres días de su nacimiento, producto de la exposición a los pesticidas. Es una de las fundadoras de Madres de Ituzaingo, organización que se enfrenta a Monsanto, el nido del glifosato en el mundo; y se convirtió al paso del tiempo en una referente mundial en la lucha contra los agrotóxicos. En 2012 recibió el premio medioambiental Goldam por su lucha incesante.

Sofía nos atiende desde Córdoba y cuenta que recibieron con alegría la noticia de que Monsanto se retiraba de Malvinas Argentina. “Nosotros vivimos una guerra, estábamos preparados para defendernos de la policía, de los patoteros. Eramos pocos para cubrir 5 entradas. Así que hacíamos sanjas para que los camiones se hundieran o poníamos maderas con clavos para que pincharan las ruedas y nos dieran tiempo a llegar” dice Sofia retratando como ese grupo de vecinos mantuvo bloqueada la construcción de la planta que Monstanto intentó construir en Cordoba.

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De cómo se fue Monsanto de Cordoba
Más de mil días pasaron los activistas que bloquearon la planta de Monsanto en Córdoba sobre el kilómetro 9,5 de la ruta 88. Montaron carpas improvisadas que fueron transformándose en construcciones de cemento y ladrillo. Había que resistir.
Monstanto se llevó a cientos de niños y grandes y; envenenó todo a su alrededor. Sofia Gatica estuvo desde aquel primer grito: “hasta que Monsanto se vaya, acá nos vamos a quedar”. Era 2013 y se realizaba un festival en contra de la instalación de la planta de Monsanto y  ahí se quedaron. Soportaron el calor interminable durante el día y el frió estremecedor de la noche que ofrece el clima cordobés. Soportaron la sordera del kichnerismo y la complicidad del macrismo. Y las palizas de las patotas. Y la represión de la policía. Nada pudo contra un pueblo que supo resistir para ver hoy retirarse al monstruo global del agronegocio.

bloqueo-monsanto-680x365El ejemplo de la resistencia atraviesa sin permiso las fronteras cordobesas. Esta vez no pudo una gran corporación ni la complicidad política contra un puñado de madres que aun lloran la perdida de sus hijos, ni pudieron contra la esperanza de mundo mejor proclamado por los jóvenes que obligaron a Monstanto a marcharse de Malvinas Argentinas, Cordoba. Hoy, la empresa vendió el predio donde se ubica una de sus dos plantas en Argentina y a comienzos de noviembre comenzaron las tareas de desmantelamiento.

“Los cordones bien atados”
Casi toda la ciencia estuvo de espaldas a la resistencia al comienzo de la lucha. Los familiares de las victimas del glifosato recorrieron decenas de médicos que se negaban a firmar las actas de fallecimiento en donde se reconociera una mínima relación con los pesticidas. Fueron pocos los valientes. Algo parecido pasó durante muchos años en la ciencia que se negaba a publicar estudios hasta que algo fue cambiando a través de las denuncias sostenidas por unos pocos.

98741d_c4966bbec054466b9a11af5ac3230ddeSofía Gatica recuerda a Andrés Carrasco, ex presidente del Conicet y director del Laboratorio de Embriología Molecular de la UBA que denunció en 2009 el impacto de los agrotóxicos en la salud de las personas. Sofia lo recuerda con una frase que Carrasco le dice al comienzo del bloque: “Los cordones bien atados” porque desde el momento en que comenzaba la lucha sabían que tendrían que correr de la policía y las patotas. Carrasco murió en 2014 ante las infamias de sus colegas y de la prensa especializada. Hasta su ultimo día cuestionó que “la ciencia se ponga al servicio de las corporaciones mientras mueren los pueblos fumigados”

 

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