A finales de los ’80, la lengua crítica de Luca Prodan, ironizaba a la clase media, visibilizando una de sus tantas contradicciones. La homofonía del cantito en Plaza de Mayo se mezclaba con una licencia poética que el líder de Sumo, supo aprovechar.

¿A quién señalaba Luca? A aquellos que defendían “lo nacional y popular” en su lexis, a aquellos que denunciaban “un plan del imperio para destruir a la nación”, pero que terminaban eligiendo una y otra vez al gran país del norte para vacacionar o ir de compras. Hoy este viejo recuerdo puede ayudarnos a pensar si algunas cosas cambiaron en estos últimos 30 años o no…

¿De qué se queja la clase media cuando se queja?

En estos últimos meses escucho muy seguido, dentro y fuera del consultorio, quejas. Quejas y más quejas. En su gran mayoría los emisores pertenecen a la entelequia de “la clase media”. Se ha escrito mucho sobre ¿Qué es la clase media? ¿Cómo y cuándo surge? ¿Cuáles son sus aspiraciones y valores? ¿Quién o quienes la representan cabalmente? ¿Cuáles son sus formas discursivas y representacionales? Y numerosos tópicos más. Frente a esa catarsis significante de amigos y vecinos, entran en conflicto algunos datos actuales de la realidad, que dejan balbuceando a mi razón.

Récord de ventas de autos 0Km, récord de ventas de autos usados, récord de ventas de motos de menos de 200cc. Más de 9.000 millones de u$s se fueron del país en 2017 vía turismo internacional. Récord de ventas de celulares y en particular de Iphones, entradas agotadas en cuanto recital de foráneos se de en el país (hasta Patti Smith no podía creer que en argentina después de casi 60 años de carrera, tuviera sold out en dos funciones en el CCK), 300.000 localidades vendidas para el festival de Lollapalooza en Bs.As.

¿Sigo? Récord de suscripciones a Netflix, que hicieron que la empresa ponga motores-servidores propios, en cada una de las empresas de telefonía celular, para que la demanda no colapse el sistema. Récord de reservas en los últimos fines de semanas largos en casi todos los puntos turísticos del país. En los últimos cinco años, el 80% de las compras de dólares (la moneda del imperio) fueron hechas por “pequeños ahorristas”, cuyas compras en promedio no superan los u$s 500. Ir a un shopping con la familia ver Coco, casi me genera una crisis de fobia social tan solo con observar el estacionamiento y las filas de dóciles consumidores.

Solo dos más y no jodo más: en nuestra ciudad los fines de semana, los hermosos bares y cervecerías parecen no dar abasto, y a pesar de que el litro de nafta ronda los $ 26, hay que rogarle al Buda Mytreya para conseguir un lugarcito para estacionar.

Freud tenía razón

El gran maestro vienés, dedicó cientos de páginas a “la Queja y el Malestar neuróticos”, en textos como “El Malestar en la Cultura”, “La novela familiar del Neurótico” o “Moisés y la religión monoteísta”. Allí el lector agudo pesquisará el hilo casi invisible que conecta a “la tradición Judeo-Cristiana”, en su vertiente culposa con el inconsciente y su gran capacidad para sabotearnos y sentir que en cualquier momento el castigo divino caerá sobre nosotros.

El pensamiento mágico también mete la cola presentándonos la siniestra ecuación; que “si nos va bien económicamente, nos irá muy mal con la salud o los afectos”. Dios no quiere a los ricos por eso “es más fácil que entre un camello por el ojo de una cerradura que un rico en el reino de los cielos”. La noción de sufrimiento y redención en la pasión dejó huellas imborrables en el mundo católico y, en menor medida, en el protestantismo luterano o calvinista, ya que el esfuerzo en el trabajo, el ahorro y el consecuente crecimiento económico son mucho más tolerados.

Martín Baro, E. Pichon Riviere y Ezequiel Adamovsky son algunos de los intelectuales que también se ocuparon de la queja latinoamericana y de la “culpa del exitoso”. Es decir, si muestro que me va bien, algo malo puede sucederme, los otros me pueden envidiar o simplemente cierto prurito social, más una pizca de prudencia, harán que arme una impostura de víctima.

Se argumenta que “a la clase media nada le alcanza” y su volatilidad ideológica desconcierta a historiadores y politólogos. “Ayer aplaudían, hoy se quejan y mañana vuelven a aplaudir” confesó hace poco el turco Asis. También existen algunos pícaros quejosos, que agitan la queja, bajo el vetusto axioma que “cuanto peor, mejor”. Nos quejamos al fin, para sumarnos a un coro de quejosos de clase media sin motivo.

Vale destacar, aunque sea obvio, que los récords mencionados no los gestan los asalariados y empobrecidos del sistema, sino un gran ejército de “todos y todas” perteneciente a la clase social en cuestión.

Creer o no creer, that is the question my friend

Concluiré con una delicada advertencia: si usted escucha quejarse a una jubilada que gana la mínima, que tiene que hacer malabares para llegar a fin de mes: créale.

Si escucha quejarse a un asalariado, que gasta el 80% de su salario en alimentos. Si escucha quejarse a un “trabajador en negro”, que trabaja 12 ó 15 hs. diarias para poder vivir humildemente. Si escucha quejarse a una costurera textil que tiene una pequeña máquina en su casa y que trabaja para un empresario textil a destajo y no registrada 12 horas al día sin ningún beneficio social ni laboral, para llegar a fin de mes. Si escucha quejarse a una cartonera, mamá soltera, con las manos sucias y gastadas.

Si escucha quejarse a un empleado rural, al que le pagan el 70% de su salario “en negro” y trabaja de sol a sol. Si escucha quejarse a una empleada doméstica, que solo ve a sus hijos tres horas al día, para parar la olla junto con su esposo. Si escucha quejarse a una madre que viste a su familia con ropa usada y manda a sus 4 hijos a un merendero social. Si escucha quejarse a alguno de los cientos de miles de desempleados.

A todos y cada uno de ellos y ellas, créale. Retenga su protesta, preste atención a su reclamo. No será en vano.

Ahora, para todos los del Coro Griego de la queja neurótica, recomiendenles leer esta humilde nota. Y, de paso, no les crea…

Lic. Esteban Gómez, Psicoanalista UBA

MN 25.591 MP 25.668

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