El proyecto de ley para despenalizar y legalizar el aborto fue rechazado por el Senado y recién podrá volver a discutirse en el 2019. Tras 18 horas de debate, las presiones de los sectores más conservadores torcieron la votación a favor de la clandestinidad. Lejos de sentirse derrotado, el movimiento feminista copó las calles en un abrazo sororo para seguir militando el aborto.

El Senado le dio la espalda a la calle movilizada por un derecho. 31 votos a favor del aborto seguro y gratuito, 38 a favor de la clandestinidad y 2 abstenciones. Tras un ajustado e histórico debate, la Cámara Alta rechazó de plano la media sanción de Diputados sin proponer ninguna alternativa y dejó al proyecto de Interrupción Voluntaria del Embarazo sin estado parlamentario. 

El radicalismo, por ejemplo, hizo oídos sordos al pedido de su juventud militante y se quedó sin la oportunidad de hacer historia, generando un quiebre hacia adentro del histórico partido. En algunos sectores de Cambiemos también se pensó en una consulta popular vinculante, aunque nada fue concretado todavía.

Mientras, en la calle miles de mujeres esperaban el resultado. Con “el futuro no les pertenece” Miguel Pichetto cerró su discurso y la marea verde se encendió entre aplausos y gritos. Mientras tanto, los bares de la zona estaban repletos de compañeras que buscaron refugio ante la lluvia -y el viento constante y cada vez más intenso- para seguir la votación en la TV Pública.

Aún no habían terminado las exposiciones y los festejos con fuegos artificiales comenzaron hacia la derecha del Congreso. El sector pro aborto clandestino sabía que la tendencia era irreversible. Las operaciones políticas funcionaron para los sectores reaccionarios y ultraconservadores, con la Iglesia Católica a la cabeza. 

“No será hoy pero será ley”, “Esto no termina acá compañeras”, “En la calle fue ley”, se dijeron entre abrazos las mujeres de la Asamblea Feminista de Luján. “Esto no termina mientras haya una sola mujer que no quiera ser madre. Nos vemos en la calle, donde siempre”, se dijeron para despedirse y volver a encontrarse siempre que haya que luchar. 

El aborto seguro y gratuito no logró ser ley en esta jornada que es un capítulo más de un devenir que será clave para la democracia argentina y especialmente para el movimiento feminista que convocó dos millones de personas en las calles del Congreso. Lejos de ser una jornada de derrota, las conquistas son muchas. 

El debate fue llevado por primera vez al parlamento y por muy poco no fue ley. El movimiento de mujeres está más fortalecido que nunca y seguirá creciendo y luchando mientras se vulneren nuestros derechos. El aborto está despenalizado socialmente. El debate está en las casas, las escuelas, los trabajos, la agenda mediática y política. Está en las calles y llegó para quedarse. Llegó para ser ley y hacia ese camino va. 

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