El Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (Indec) dio a conocer la variación del Costo de Vida del mes de marzo. El aumento es del 2,3% sólo en dicho mes y la meta inflacionaria anual queda cada vez más lejos. En Luján la realidad es cada vez más cruel.

Los aumentos en educación, equipamiento del hogar, ropa y transporte son las grandes variables que impactan en el aumento del Costo de Vida. Pero por otro lado, los alimentos no aflojan. Según el informe presentado por el ente la variable alimentos y bebidas no alcohólicas tuvo un incrementó del 2,3% a nivel nacional, y desde diciembre 2017 a la fecha una variación del 6,7%. Variable que impacta de lleno en la clase trabajadora, principal sector afectado por políticas económicas nacionales.

Otra de las variables que tiene gran efecto en los precios de los productos lujanenses es el valor de la nafta, que por lo general es entre 0,50 y 1,50 pesos más caro que en el Gran Buenos Aires. En cada aumento se traslada a precios de forma automática.

Primero hablemos de números

Como lo informa el Indec, los precios en marzo subieron un 2,3 por ciento. Mientras que la inflación para el primer trimestre de 2018 acumularon un incremento de 6,7 por ciento.

En tanto las consultoras privadas establecen que la inflación interanual (marzo 2017- marzo 2018) se ubica cerca del 35%. Mientras que para el Indec, la variación fue del 25,4%, siendo los alimentos y bebidas no alcohólicas la variable con más incidencia con un 5,18%.

Fuente: Indec

Por otro lado, El Instituto Estadístico de las Trabajadores (IET), dependiente de la Universidad Metropolitana para la Educación y el Trabajo (UMET), presentó su análisis inflacionario que registró un 2,4% para el mes de marzo.

Además, el informe estableció que el índice interanual para este mes fue de 25,5%. Y para la inflación acumulada en el primer trimestre es del 7,1%, prácticamente la mitad de la meta oficial para todo el año, del 15%. En comparación, el salario real del primer trimestre fue un 1,7% menor al del primer trimestre de 2017.

Otro dato alarmante es la variación de la Canasta Básica de Alimentos, durante el mes de febrero, la variación mensual de la Canasta Básica Alimentaria (CBA) con respecto al mes de enero fue de 2,9%. La variación interanual de la CBA resultó del 24,2%.

¡Camine señora! ¡Camine señor!

Ladran Sancho salió con el changuito a relevar los precios de productos que componen la canasta básica en uno de los supermercados más grande de país para establecer, de manera informal, dos canastas básicas de alimentos en nuestra ciudad. La primera de ellas se basará en los productos establecidos por el Indec para definir la Canasta Básica de Alimentos con productos de primera marca, mientras que la segunda lo hará de la misma forma pero con productos de segundas marcas.

Siguiendo la metodología utilizada por el Indec, se define la Canasta Básica Alimentaria (CBA) tomando en cuenta los requerimientos normativos kilocalóricos y proteicos imprescindibles para que cubrir durante un mes esas necesidades. En esta nota,  buscaremos los productos necesarios para cubrir las necesidades alimenticias de un hogar  tipo 2, que según el Indec “se compone de cuatro miembros, compuesto por un jefe varón de 35 años, su esposa de 31 años, un hijo de 6 años y una hija de 8 años”.

Siguiendo la lista de productos propuesta por el Indec con sus respectivos unidades de medición, la línea de indigencia se ubica, definida en el mes de febrero, en 2.261,23 pesos por persona, mientras que la Canasta Básica de Alimentos para un hogar tipo 2 se encuentra en los 6.987,20 pesos.

Foto: Victoria Nordenstahl

Góndolas lujaneras

Con lista y lapicera en la mano, Ladran Sancho recorrió las góndolas para chequear la veracidad de estos números y se encontró con dos realidades diferentes. La Canasta Básica de Alimentos de primeras marcas arrojó que una persona necesita 2573 pesos para no caer en la indigencia. Multiplicado por las unidades consumidoras, cálculo que utiliza el Indec, se refleja que un hogar con cuatro miembros necesitan 7950,69 pesos para no ser considerados bajo la línea de indigencia.

Al tiempo que si solamente compramos productos de la marca del supermercado obtenemos diferentes resultados. Por persona, se precisan 1891,30 pesos, mientras que el hogar tipo 2 deberá contar con 5844,11 pesos para cumplir con requerimientos normativos kilocalóricos y proteicos imprescindibles.

Las principales diferencias se encuentran en productos como la carne: para comprar los 6,270 Kg mensuales que establece el Indec, se necesitan 878 pesos si compramos carnes de una calidad media, mientras que para una carne más económica se necesitan 702 pesos.

Los lácteos, productos básicos para la dieta de cualquier persona, también muestran gran diferencia entre las diferentes marcas. Un sachet de leche de primera marca tiene un costo de 25 pesos, mientras que uno de segunda marca tiene un valor de 17,90 pesos. En tanto que 330 gramos de queso mantecoso tiene un valor de 77,75 pesos para productos de primera marca, mientras que un precio de 20 pesos para segundas marcas.

Por último, volver a resaltar que el precio de las bebidas alcohólicas y no alcohólicas variaron un 2,3% a nivel de febrero a marzo y un 6,7% en el primer trimestre del año. Esto generó una brecha entre las marcas de “primera” y “segunda”, los tres litros y medio que establece el Indec marcan un gasto de 95 pesos en la primera opción y uno de 35 pesos en las segundas opciones. Al tiempo que para las bebidas alcohólicas una persona gasta 70 pesos o 45 pesos depende de la alternativa que elija.

Entonces, ¿ciudadanos de primera y ciudadanos de segunda?

En definitiva, a diferencia de otras informes presentados por el Indec bajo otros gobiernos, la nueva Canasta Básica de Alimentos no incluye marcas específicas a la hora de armarla. Esta situación hace más difícil poder comprobar lo palpable de una estadística, que en definitiva no es más que eso, una simple estadística.

Ni hablar de quien no tiene los medios para ir a un supermercado y comprar la lista de un solo tirón. Dicha persona debe adquirir en los almacenes de barrio, que por lo general son un poco más caro por una lógica que se establece en una máxima añeja: las cadenas que concentran u monopolizan el mercado de alimentos manejan los precios.

Foto: Victoria Nordenstahl

Si nos basamos únicamente en el resultado que nos dio la canasta básica obtenida a partir de los productos de “primera marca” el estudio brindado por el ente nacional de estadísticas se queda un poco corto con su medición. Si compramos productos de “segunda marca” la estadística se acerca a la realidad.

Aquellos que no tienen un sueldo elevado o incluso aquellos que no tienen uno, deben conformarse con los productos alternativos para llegar a ese mínimo stand de vida. Un stand de vida que no garantiza ni mayor ni menor poder de compra, únicamente garantiza salir de la indigencia.

Por otro lado, los meros informes estadísticos no dan cuenta de las vivencias diarias que se deben hacer para, como le gusta decir a este gobierno, “optimizar” los gastos. Son los sectores más vulnerables quienes siempre se ven perjudicados por la inflación y por las peores condiciones de vida.

La estadística es fría, por lo que es pertinente problematizar los números y datos que arroja el informe. Y más todavía cuando todo parece indicar que hay ciudadanos de primera y ciudadanos de segunda.

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